Laísmo, leísmo y loísmo: qué acepta la Academia y qué no
14 de mayo de 2026 · Style Optimizer
Los tres nacen del mismo despiste: usar el pronombre por el género de la persona en vez de por la función que cumple en la frase. En español el pronombre de complemento indirecto es le —y les en plural—, sea hombre, mujer o cosa. El de directo sí distingue género: lo, la, los, las.
De los tres, solo uno está admitido, y con condiciones.
Búscalo en tu texto
La prueba: pásalo a pasiva
Si el complemento puede ser sujeto de una oración pasiva, es directo. Si no, es indirecto.
Vi a María → «María fue vista». Funciona: es directo, luego «LA vi».
Dije a María que viniera → «María fue dicha…». No funciona: es indirecto, luego «LE dije».
Con los verbos habituales el resultado es casi siempre el mismo. Decir, contar, preguntar, dar, pedir, explicar, escribir, mandar, ofrecer, prometer, contestar llevan indirecto: le, les. Ver, llamar, mirar, oír, ayudar, conocer, esperar llevan directo: lo, la, los, las.
Laísmo: no admitido
«La dije que no viniera», «la conté todo», «la pregunté si estaba segura». Está muy extendido en Madrid y en buena parte de Castilla, donde suena tan natural que corregirlo cuesta trabajo, pero la Academia no lo admite en ningún registro.
El detector de arriba busca precisamente estos verbos precedidos de «la» o «las». No marca «la vi» ni «la llamé», que son correctas.
Loísmo: no admitido
El mismo error en masculino: «lo dije que se fuera», «los pedí que esperaran». Es menos frecuente que el laísmo y suena peor incluso a quienes lo cometen, quizá porque no tiene la coartada de la concordancia de género.
Leísmo: admitido, pero solo uno
Aquí está el matiz que casi todo el mundo simplifica de más. Hay tres leísmos y la Academia solo acepta el primero.
Leísmo de persona masculina singular: admitido. «Le vi ayer» por «lo vi ayer», referido a un hombre. Está aceptado por su extensión y su tradición literaria: lo usan Cervantes, Lope y media literatura española.
Leísmo de persona femenina: no admitido. «Le vi» por «la vi», referido a una mujer. La misma construcción, distinto veredicto.
Leísmo de cosa: no admitido. «El libro, le dejé sobre la mesa». Ahí toca «lo».
Y un cuarto caso que no es leísmo aunque lo parezca: con usted, «le» es correcto en frases de cortesía —«le acompaño», «le atiendo enseguida»— porque muchos de esos verbos rigen indirecto.
Los verbos que cambian de bando
Algunos admiten las dos construcciones con cambio de sentido, y ahí no hay error posible sino elección.
Le pegó (un golpe: indirecto) frente a lo pegó (con pegamento: directo). Le creo (doy crédito a lo que dice) frente a lo creo (creo eso). Ayudar, obedecer y llamar vacilan según la zona y ambas se consideran correctas.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre laísmo y leísmo?
El laísmo usa «la» donde toca «le»: pone un pronombre de complemento directo en función de indirecto. El leísmo hace lo contrario: usa «le» donde tocaría «lo» o «la». El laísmo no está admitido en ningún caso; el leísmo sí, pero solo cuando se refiere a un hombre en singular.
¿Por qué «le vi» está bien y «la vi» también?
Porque «lo vi» y «le vi» referidos a un hombre están ambos aceptados: el leísmo de persona masculina singular tiene siglos de uso literario y la Academia lo admite. «La vi» referido a una mujer es la forma correcta y «le vi» no lo es: el leísmo femenino no está aceptado.
¿Cómo distingo el complemento directo del indirecto?
Pasa la frase a voz pasiva. Si el complemento puede convertirse en sujeto —«vi a María» → «María fue vista»— es directo y le corresponde lo/la. Si no puede —«dije a María» → «María fue dicha» no existe— es indirecto y le corresponde le/les.