El gerundio mal usado: los dos casos que la norma no admite

6 de mayo de 2026 · Style Optimizer

El gerundio español dice simultaneidad o anterioridad, nunca lo que viene después. «Salió dando un portazo» funciona porque el portazo forma parte de salir. «Se cayó, rompiéndose la pierna» no funciona: la pierna se rompe a continuación, no a la vez.

Ese es el primero de los dos usos que la norma rechaza. El segundo es el gerundio que hace de adjetivo, y tiene apodo propio.

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El gerundio de posterioridad

Es el más frecuente en narrativa, y el más difícil de ver cuando lo escribes tú. La prueba es cronológica: pregúntate si las dos acciones ocurren en el mismo momento.

El coche derrapó en la curva, volcando en la cuneta. El vuelco viene después del derrape, así que el gerundio no vale. Se arregla con una conjunción —«derrapó en la curva y volcó»— o partiendo en dos frases, que suele quedar mejor porque separa los dos golpes.

Los gerundios que más caen aquí son los de resultado: resultando, provocando, causando, consiguiendo, logrando, muriendo, convirtiéndose. Si uno de ellos va detrás de una coma, mira el reloj de la frase.

El gerundio del BOE

El apodo viene del lenguaje administrativo, donde vive: una ley regulando el comercio, un decreto conteniendo las medidas. El gerundio está haciendo de adjetivo, algo que en español no le corresponde: para eso está la oración de relativo. Se dice «una ley QUE regula el comercio».

Hay dos excepciones consagradas por el uso: agua hirviendo y palo ardiendo. Y una tercera zona franca: los pies de foto. «El presidente saliendo del coche» es correcto porque describe una acción captada en un instante, que es justo lo que el gerundio sabe hacer.

Los gerundios que sí valen

Conviene decirlo, porque el miedo al gerundio produce prosa peor que el gerundio mismo.

Simultáneo: «leía tumbado, comiendo pipas». Modal: «se ganaba la vida cantando». Condicional: «hablando así no vas a convencer a nadie». Causal: «siendo tan tarde, mejor lo dejamos». Todos correctos, todos útiles.

El otro problema: la acumulación

Un gerundio no molesta. Cuatro en un párrafo producen un ruido inconfundible, ese runrún de «-ando, -iendo» que arrastra la prosa. No es una falta de gramática, es de oído, y se arregla igual: convierte uno en verbo conjugado y el párrafo respira.

Si escribes narrativa, revisa los principios de frase. El gerundio inicial —«Corriendo por el pasillo, alcanzó la puerta»— es una muletilla de manual de escritura creativa, y cuando aparece tres veces en una página canta.

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Otras dudas al escribir

Preguntas frecuentes

¿Cuándo está mal usado el gerundio?

En dos casos. Cuando expresa una acción posterior a la del verbo principal —«se cayó, rompiéndose la pierna»— y cuando funciona como adjetivo de un sustantivo —«una ley regulando el comercio»—. En el resto de sus usos (simultáneo, modal, condicional, causal) es correcto y a menudo insustituible.

¿Cómo sé si mi gerundio es de posterioridad?

Pregúntate si las dos acciones pueden ocurrir a la vez. Si la del gerundio solo puede suceder después de terminar la del verbo principal, es de posterioridad y hay que cambiarlo por una conjunción o por otra frase.

¿Por qué se llama «gerundio del BOE»?

Porque abunda en el lenguaje jurídico y administrativo español, del que el Boletín Oficial del Estado es el ejemplo más visible: «orden aprobando las bases», «decreto estableciendo el reglamento». También se le llama gerundio de posposición o gerundio especificativo.