Conectores textuales: la lista y cuántos son demasiados
29 de abril de 2026 · Style Optimizer
Un conector es una señal de tráfico: le dice al lector qué relación tiene lo que viene con lo que acaba de leer. «Sin embargo» avisa de un giro, «por lo tanto» de una consecuencia, «además» de que hay más de lo mismo.
Bien puestos, se leen sin verlos. Mal puestos —o demasiados— convierten un texto en un manual de instrucciones.
Cuenta los tuyos
Las siete familias
Suma. Además, asimismo, también, igualmente, por añadidura, incluso. Añaden un argumento del mismo signo.
Contraste. Sin embargo, no obstante, en cambio, por el contrario, ahora bien, si bien, aunque. Introducen algo que va contra lo anterior.
Causa. Porque, ya que, puesto que, dado que, pues, debido a. Explican el motivo.
Consecuencia. Por lo tanto, por tanto, así que, de modo que, en consecuencia, por consiguiente, de ahí que. Sacan la conclusión.
Orden. En primer lugar, por un lado, por otro lado, a continuación, finalmente, por último. Organizan la secuencia.
Ejemplo y precisión. Por ejemplo, en concreto, es decir, esto es, a saber, en particular. Aclaran o ilustran.
Cierre. En conclusión, en definitiva, en resumen, en suma, para concluir. Recogen lo dicho.
Cuántos son demasiados
No hay una cifra oficial, pero la densidad se nota. Un conector cada sesenta palabras pasa inadvertido. Uno cada treinta empieza a sentirse como una mano en el hombro. Uno cada quince y el texto va guiando al lector paso a paso, como si no se fiara de él.
La herramienta de arriba calcula esa proporción y da un veredicto. No es una nota: es un dato para que decidas. Un ensayo académico admite más señalización que un relato, y un relato que los use así probablemente esté explicando lo que debería mostrar.
El vicio de la IA
Los textos generados por inteligencia artificial abusan de los conectores de una forma muy reconocible: «Además», «Sin embargo», «Por otro lado», «En conclusión», uno al principio de cada párrafo, siempre los mismos cuatro o cinco. Es una de las señales más fiables de que un texto no lo ha escrito una persona.
Si escribes con ayuda de IA y luego revisas, esta herramienta te dice de un vistazo si el andamiaje ha quedado a la vista. Nuestro humanizador los trata como uno de los tics a corregir.
Cómo quitar uno sin romper la frase
La mayoría de los conectores se pueden eliminar sin tocar nada más, porque la relación ya está en el contenido. Prueba a tacharlos uno a uno y lee en voz alta: si la frase sigue entendiéndose, el conector sobraba.
Cuando la relación no se entiende sin él, hay dos salidas mejores que dejarlo. Una: reordenar, porque a menudo el conector está tapando un orden mal elegido. Dos: cambiar de familia, porque el problema no es que haya conector sino que hay siete de suma seguidos.
Variar no es mejorar
Un aviso contra el consejo fácil. Cambiar «pero» por «no obstante» para no repetirse suele empeorar el texto: «pero» es corto, invisible y va en mitad de la frase; «no obstante» pesa, obliga a coma y suena a informe. Repetir «pero» es preferible a salpicar el texto de sinónimos cultos.
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Preguntas frecuentes
¿Qué son los conectores del discurso?
Palabras o locuciones que señalan la relación lógica entre dos partes de un texto: suma, contraste, causa, consecuencia, orden, ejemplificación o cierre. No aportan contenido nuevo; orientan al lector sobre cómo debe encajar lo que viene con lo que ya ha leído.
¿Cuántos conectores debe tener un texto?
Depende del género. En un texto académico o argumentativo la señalización explícita ayuda y puede haber uno cada treinta o cuarenta palabras. En narrativa literaria molestan: la relación entre escenas debe deducirse, no anunciarse. Como regla práctica, si aparece más de uno por párrafo corto, conviene revisar.
¿Se pueden empezar los párrafos con «sin embargo» o «además»?
Sí, es correcto y muy común en prosa expositiva. El problema no es gramatical sino de repetición: cuando todos los párrafos empiezan con un conector, el texto adquiere un ritmo mecánico que delata la plantilla. Alterna los que abren párrafo con los que van en mitad de la frase.