La cadencia de un texto se oye al leerlo en voz alta, pero no se ve. El sismógrafo la dibuja como una línea: longitud de frase, pausas, picos de tensión y valles, a lo largo de todo el texto.
Ver el sismógrafoSon medidas, no notas. Sirven para comparar un texto contigo mismo —este capítulo frente al anterior— más que contra una norma. Si quieres la explicación de fondo, el contador de palabras y el test de legibilidad desarrollan de dónde salen.
La longitud de cada frase a lo largo del texto, con la intensidad superpuesta. Una meseta significa que todas tus frases miden lo mismo; un pico, un contraste fuerte entre una frase larga y una corta.
No siempre. Hay prosa deliberadamente monótona, y funciona. Lo que el dibujo permite es darse cuenta de si esa monotonía la elegiste tú o se te fue de las manos.
Las palabras que aparecen una sola vez en todo el texto. Su proporción es una medida clásica de riqueza léxica: cuantos más hapax, más variado es el vocabulario, aunque un exceso puede señalar afectación.