Monitores para escritores: tamaño, altura y reflejos

La pantalla decide cuánto texto ves de una vez y cuánto aguantan los ojos de noche. Cuatro monitores, del básico de 22 pulgadas al ultrapanorámico que hace de dos.

Ver las pantallas

Qué mirar antes de comprar

  • El acabado mate. Un panel brillante devuelve la ventana y la lámpara. Para leer texto durante horas, el antirreflejo importa más que la resolución.
  • La altura. El borde superior a la altura de los ojos. Si el monitor no sube, hace falta un soporte o unos libros, y de eso va la sección de mobiliario.
  • La resolución, por la nitidez de la letra. A partir de 27 pulgadas, 1080p empieza a verse la letra pastosa. Ahí conviene 1440p.
  • Dos ventanas a la vez. Un panel ancho permite tener el texto y la documentación abiertos sin solaparse, que es la postura habitual cuando se escribe con material delante.

Lo de la luz azul

Los modos de lectura bajan la temperatura de color y sientan bien de noche, aunque lo que más cansa la vista suele ser el brillo mal ajustado: una pantalla mucho más luminosa que la habitación obliga a la pupila a pelearse con el contraste toda la sesión.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor tamaño para escribir?

Entre 24 y 27 pulgadas se está cómodo con un documento y algo de referencia al lado. Por encima de 32, o con un ultrapanorámico, hace falta girar la cabeza, y para leer conviene partir la pantalla en dos ventanas.

¿Sirve un monitor de gaming?

Sirve, pero paga por cosas que no vas a usar: la tasa de refresco alta no aporta nada a un texto quieto. Con ese dinero, mejor un panel mate y bien calibrado.

¿Dos monitores o uno grande?

Dos separan mejor el texto de lo demás, y el marco en medio ayuda a no mezclarlos. Uno grande queda más limpio. Para escribir con documentación abierta, dos suelen ganar.