La pantalla decide cuánto texto ves de una vez y cuánto aguantan los ojos de noche. Cuatro monitores, del básico de 22 pulgadas al ultrapanorámico que hace de dos.
Ver las pantallasLos modos de lectura bajan la temperatura de color y sientan bien de noche, aunque lo que más cansa la vista suele ser el brillo mal ajustado: una pantalla mucho más luminosa que la habitación obliga a la pupila a pelearse con el contraste toda la sesión.
Entre 24 y 27 pulgadas se está cómodo con un documento y algo de referencia al lado. Por encima de 32, o con un ultrapanorámico, hace falta girar la cabeza, y para leer conviene partir la pantalla en dos ventanas.
Sirve, pero paga por cosas que no vas a usar: la tasa de refresco alta no aporta nada a un texto quieto. Con ese dinero, mejor un panel mate y bien calibrado.
Dos separan mejor el texto de lo demás, y el marco en medio ayuda a no mezclarlos. Uno grande queda más limpio. Para escribir con documentación abierta, dos suelen ganar.