Figuras retóricas: catálogo con ejemplos
22 de diciembre de 2025 · Víctor Balcells
Una figura retórica es una desviación deliberada del modo llano de decir algo. Deliberada es la palabra clave: la misma repetición que en un poema es anáfora, en un correo de trabajo es un tic.
Comprueba si repites el comienzo de tus frases
La anáfora es la única figura que se puede detectar sin interpretar el texto: basta con mirar si varias frases seguidas empiezan por la misma palabra. Pega el tuyo y lo verás.
Figuras de repetición
- Anáfora: repetir el comienzo. «Aquí todo se sabe, aquí todo se cuenta.»
- Epífora: repetir el final.
- Anadiplosis: acabar y empezar con la misma palabra. «…llegó la noche. La noche traía…»
- Políptoton: la misma palabra en formas distintas. «Vive el que vivió y vivirá.»
- Aliteración: repetir sonidos. Tiene artículo propio.
Figuras de sustitución
- Metáfora: llamar a una cosa por otra. «Sus ojos son dos brasas.»
- Símil: lo mismo, pero declarado. «Sus ojos como dos brasas.»
- Metonimia: la parte por el todo o la causa por el efecto. «Leer a Cervantes.»
- Sinestesia: mezclar sentidos. «Un silencio áspero.»
- Personificación: dar rasgos humanos a lo que no los tiene.
Figuras de construcción
- Hipérbaton: alterar el orden. «Del salón en el ángulo oscuro.»
- Asíndeton: quitar las conjunciones. «Llegué, vi, vencí.»
- Polisíndeton: ponerlas de más, para frenar el ritmo.
- Elipsis: callar lo que se sobrentiende.
- Quiasmo: cruzar los elementos. «Ni son todos los que están…»
Figuras de pensamiento
Ironía, decir lo contrario de lo que se piensa. Hipérbole, exagerar. Paradoja, unir lo que se contradice. Oxímoron, hacerlo en dos palabras contiguas: «un silencio ensordecedor». Antítesis, contraponer ideas.
Encontrarlas en tu propio texto
Aquí está el límite de lo que puede hacer un algoritmo. Detectar una metáfora exige entender que «brasas» no habla de fuego, y eso ningún contador lo resuelve.
La pestaña Lírica del editor sí lo hace: señala once figuras sobre el propio texto, marcadas en su sitio, para que veas dónde caen y no solo que existen. Esa parte usa inteligencia artificial y consume créditos; los de bienvenida bastan para probarla con varios poemas.
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Preguntas frecuentes sobre las figuras retóricas
¿Cuál es la diferencia entre metáfora y símil?
El símil declara la comparación con un nexo —como, cual, parece—: «sus ojos como brasas». La metáfora la da por hecha y sustituye directamente: «sus ojos son dos brasas», o incluso «dos brasas lo miraban». La metáfora exige más del lector y por eso suele resultar más intensa, aunque también más arriesgada.
¿Las figuras retóricas solo se usan en poesía?
No. Están en la publicidad, en el periodismo, en el discurso político y en la conversación diaria: «me muero de hambre» es una hipérbole. Lo que cambia en poesía es la densidad y la intención. En prosa narrativa conviene la moderación: una metáfora buena cada varias páginas pesa más que tres por párrafo.
¿Cuántas figuras retóricas existen en español?
Los tratados clásicos catalogan más de doscientas, pero la mayoría son variantes muy finas de unas veinte fundamentales. Para escribir basta con dominar las de repetición, sustitución y construcción; conocer el nombre exacto de una hipálage importa menos que reconocer cuándo el texto pide una imagen y cuándo pide claridad.
¿Se puede detectar automáticamente una figura retórica en un texto?
Solo en parte. Las figuras de repetición se detectan contando: anáfora, epífora, aliteración. Las de sustitución exigen entender el significado, porque hay que saber que «brasas» no habla de fuego, y ahí hace falta un modelo de lenguaje. Por eso conviene desconfiar de cualquier detector que prometa encontrarlas todas sin leer.