Mira tu historia desde arriba. Dónde están los puntos de giro, quién aparece en qué capítulo, cuándo cambia el narrador sin querer y si el arco sube donde debería subir.
Analizar mi narrativaCon una obra dividida en capítulos, se dibuja una rejilla de quién aparece en cuál, con la intensidad marcada por el número de menciones. Un protagonista deja una banda continua; un hueco en mitad de esa banda es un personaje que se te ha ido de las manos. Releyendo lo propio, ese hueco no se ve.
Si estás construyendo la historia todavía, el viaje del héroe y los arquetipos de personaje explican los moldes que este análisis reconoce.
No, pero cuanto más completa, más dice. Con dos o tres capítulos ya se ven los saltos de narrador y el ritmo; el arco y el mapa de personajes necesitan la obra entera para tener sentido.
Si subes un manuscrito, lo parte solo buscando encabezados, numeraciones y separadores; y donde no encuentra cortes claros, pide ayuda a la inteligencia artificial. Siempre puedes revisar el reparto antes de analizar.
Detecta contradicciones entre lo que dicen unos capítulos y otros, y personajes o tramas que desaparecen sin cerrarse. No es un lector humano: señala dónde mirar, no dictamina.