Escribir apenas usa el ratón, pero revisar sí: seleccionar, arrastrar, saltar de párrafo, corregir. Cuatro opciones, del ratón de veinte euros al trackball que no obliga a mover el brazo.
Ver los ratonesLa señal no es que el ratón vaya mal, sino que después de dos horas revisando notes la muñeca o el antebrazo. Si eso ya pasa, un trackball o un ratón vertical arreglan más que cualquier reposamuñecas.
Si tienes molestias de muñeca, sí, porque el brazo deja de desplazarse. Si no tienes molestias, es una preferencia; hay quien no vuelve atrás y quien lo devuelve a la semana.
No. Para escribir, un ratón de veinte euros con buena forma hace el trabajo. El gasto se justifica si revisas mucho o si arrastras el brazo desde el hombro por culpa de una mesa mal puesta.