Clichés y pleonasmos: las frases que se escriben solas

30 de enero de 2026 · Víctor Balcells

Clichés y pleonasmos: las frases que se escriben solas

Un cliché es una imagen que fue buena y de tanto usarse dejó de verse. Un pleonasmo es decir dos veces lo mismo sin querer. Los dos comparten causa: la frase salió sola, sin que nadie la decidiera.

Búscalos en tu texto

Herramienta interactiva que localiza clichés y frases hechas gastadas, además de pleonasmos y redundancias del tipo «subir arriba». Requiere JavaScript.

El cliché

«Un silencio sepulcral», «un frío que calaba los huesos», «el corazón le latía con fuerza», «sus ojos eran dos pozos sin fondo». Todas fueron una imagen antes de convertirse en una fórmula.

Lo que las delata no es que sean falsas, es que el lector las salta. Cuando una expresión se ha usado mil veces, el ojo pasa por encima sin formar imagen, y entonces la frase ocupa espacio sin hacer nada.

El pleonasmo

«Subir arriba», «salir afuera», «volver a repetir», «lapso de tiempo», «accidente fortuito», «funcionario público», «puño cerrado». La segunda palabra repite lo que la primera ya contenía.

Ojo: existe el pleonasmo intencionado, que es una figura y refuerza. «Lo vi con mis propios ojos» es redundante y transmite énfasis. La diferencia, otra vez, está en si fue una decisión.

Qué hacer con un cliché

Tres salidas, en orden de dificultad:

  1. Borrarlo. Muchas veces el texto no pierde nada. «Se hizo un silencio» basta.
  2. Concretarlo. Cambiar la fórmula por el detalle específico de esta escena y no de todas.
  3. Torcerlo. Usar el cliché y romperlo, que es lo que hace la buena literatura irónica.

Lo que rara vez funciona es buscar un sinónimo del cliché: sale otro cliché.

Cliché, tópico, arquetipo y frase hecha

No todo lo conocido está gastado del mismo modo. Separar las categorías evita corregir por reflejo:

  • Frase hecha: una expresión estable de la lengua —«meter la pata»— que no pretende crear una imagen nueva.
  • Cliché: una formulación que quiere intensificar o describir, pero que el uso ha vuelto invisible —«silencio sepulcral»—.
  • Tópico: una idea cultural recurrente, como carpe diem o el mundo como teatro. Puede producir una obra original.
  • Arquetipo: un patrón de personaje o conflicto. El mentor o el doble no son un problema; lo es copiarlos sin una circunstancia propia.

Antes de borrar, identifica qué trabajo hacía la expresión: acelerar, caracterizar una voz, producir ironía o cubrir un hueco. Si solo cubría el hueco, vuelve a la percepción concreta. La revisión de palabras baúl continúa exactamente ese trabajo. Usa Versiones del texto para comprobar si la frase nueva ve más o simplemente llama más la atención.

Marcados sobre el texto

La sección de Limpieza del editor los señala en su sitio, con un catálogo de sesenta y ocho frases hechas y ciento cuarenta y siete redundancias. Y con inteligencia artificial va más allá: detecta los clichés que no están en ninguna lista, que son la mayoría.

Abre Limpieza y pruébalo con un texto tuyo. Con una cuenta gratuita guardas los análisis, y los créditos de bienvenida te dejan probar las funciones que usan inteligencia artificial.

Preguntas frecuentes sobre los clichés literarios

¿Cuál es la diferencia entre un cliché y una frase hecha?

Una frase hecha es una expresión fija de la lengua, como «tomar el pelo»: pertenece al idioma y su uso es normal. Un cliché es una imagen literaria que fue original y se ha gastado por repetición, como «un silencio sepulcral». La frase hecha no molesta en su registro; el cliché sí, porque pretende ser una imagen y ya no lo es.

¿Se pueden usar clichés a propósito?

Sí, y es un recurso frecuente. Funcionan cuando el narrador los usa con ironía, cuando caracterizan a un personaje que habla en fórmulas, o cuando se rompen a mitad para sorprender. Lo que no funciona es usarlos sin darse cuenta, que es cuando el lector percibe pereza en lugar de intención.

¿Un pleonasmo es siempre un error?

No. El pleonasmo intencionado es una figura retórica reconocida que sirve para enfatizar: «lo vi con mis propios ojos» transmite una certeza que «lo vi» no da. El error es el pleonasmo inadvertido, del tipo «subir arriba», donde la redundancia no añade énfasis sino descuido.

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