Ayudas que financian el trabajo mientras lo haces, en vez de premiar una obra ya terminada. Incluye becas de creación y de traducción, residencias con alojamiento, y hospederías de monasterio donde encerrarse a escribir.
Cada ficha dice quién paga. Es lo primero que conviene saber: hay convocatorias que ingresan varios miles de euros, otras que cubren casa y comida sin darte dinero, y hospederías donde el que paga eres tú.
Ver becas y residenciasLas públicas se recogen de la Base de Datos Nacional de Subvenciones, donde por ley se publica toda ayuda del Estado, las comunidades y los ayuntamientos. Las privadas y los monasterios se localizan y verifican de una en una, porque no hay una fuente única que los reúna.
Los registros públicos publican el presupuesto total del programa, que se reparte entre todos los beneficiarios. Nosotros no publicamos esa cifra como si fuera lo que cobra una persona: la dotación individual se busca en las bases y, si no consta, la ficha lo dice.
La beca es dinero para escribir, y normalmente escribes donde vives. La residencia te da un sitio donde estar durante unas semanas o meses, a veces con dotación y a veces solo con alojamiento y comida.
Casi nunca. La mayoría de hospederías cobran una cantidad por noche, más baja que un hotel, y algunas la dejan a la voluntad. Cada ficha indica el precio cuando lo publican.
Sí, y son de las más abundantes y menos conocidas. Varias comunidades autónomas convocan ayudas anuales para traducir obra propia a otras lenguas o para traer obra extranjera.
Depende de cada convocatoria. Muchas exigen al menos una obra publicada; otras están pensadas para autores noveles. El requisito aparece en cada ficha.