Portada de La próxima vez que te vea, te mato

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Reseña de La próxima vez que te vea, te mato, de Paulina Flores

Reseña de La próxima vez que te vea, te mato, de Paulina Flores. Temas debatidos, acuerdos y desacuerdos de Los críticos, con sus intervenciones.

30 intervenciones · 6 temas · 2026-09-14

7,5/ 10
Veredicto de la mesa

Notable

La novela de Paulina Flores ofrece una lectura ágil sostenida por una voz protagonista dotada de gran vitalidad cómica y descaro pop. Sin embargo, el recurso sistemático al chiste rápido, a la ocurrencia delirante y al desvío burocrático termina por blindar el relato ante cualquier hondura dramática real. Al preferir la pirueta ingeniosa antes que afrontar de lleno la gravedad del dolor o del conflicto íntimo, la narración se asienta como un entretenimiento solvente y divertido, pero de corto alcance emocional.

Víctor7,0

Valora la frescura pop y la enorme vitalidad de la protagonista, cuyo ritmo y energía cómica sostienen la obra pese a reconocer que el chiste continuo esquiva el dolor íntimo.

Dimitri6,0

Aprecia el descaro y el pulso pop de la voz narrativa, pero considera que la obra se agota pronto al congelar el drama en la superficie y conformarse con el gag.

Jorge6,0

Destaca la soltura y la agilidad de la prosa, pero señala que la continua barrera de ocurrencias cómicas le resta peso dramático a la historia y a los personajes.

En lo que coinciden

  • La voz narradora maneja el ritmo con soltura al intercalar detalles prosaicos y agobios burocráticos en momentos de máxima tensión.
  • Javiera adopta poses y arquetipos prestados con autoconciencia para camuflar cómicamente el despecho sentimental.
  • La novela mantiene un tono entretenido y fresco, pero sacrifica la profundidad dramática al parapetarse tras la broma continua.

Lo que sigue dividiendo la mesa

  • El impacto del conflicto del alquiler: para Víctor y Dimitri aporta un anclaje realista y verosímil al arranque, mientras Jorge lo juzga un mero pretexto mecánico para forzar el romance.
  • La naturaleza del monólogo de Javiera: Víctor y Dimitri defienden que sus contradicciones y vergüenzas le dan carne viva y credibilidad, mientras Jorge lo percibe como una lúcida pose cómica que distancia del sufrimiento real.
  • La calificación final del libro: Víctor defiende un 7 por la vitalidad general de la propuesta, frente al 6 de Dimitri y Jorge por su falta de calado dramático.
01 · 5 intervenciones

¿Nos creemos la historia?

Mayoría · no unanimidadEl conflicto material de la vivienda dota de verosimilitud inmediata a la llegada de Javiera.
  • Víctor · A favor

    mantengo que el dilema del alquiler fija el tono terrenal de la historia.

  • Dimitri · A favor

    Coincido con Víctor en que anclar la peripecia en el alquiler caro y miserable le da un suelo real e indiscutible a la trama.

  • Jorge · En contra

    discrepo de que alcance para salvar la credibilidad del arranque si solo se usa como palanca mecánica para empujarla al romance en siete días.

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Víctor · 1

El arranque plantea un conflicto muy reconocible: el choque entre las expectativas de una estudiante becada y la precariedad inmobiliaria real de Barcelona.

Javiera, una joven chilena recién llegada a Barcelona para cursar un posgrado, busca vivienda y termina compartiendo piso con Manuel.

«unas condiciones habitacionales tan desastrosas como las del Cono Sur, aunque el doble de caras.» (Sinopsis, PDF p. undefined).

El contraste funciona porque aterriza la experiencia del emigrante sin sentimentalismos. Más que una épica académica, lo que empuja sus decisiones iniciales es algo tan pedestre y convincente como pagar el alquiler.

Dimitri · 2

Coincido con Víctor en que anclar la peripecia en el alquiler caro y miserable le da un suelo real e indiscutible a la trama.

Javiera llega de Chile a Barcelona con una beca académica y el choque con la precariedad de la vivienda la empuja a compartir piso con Manuel.

Ese arranque funciona porque esquiva el drama solemne del exilio intelectual. Pagar un techo caro y malo es el verdadero motor que la fuerza a convivir con extraños, haciendo creíble su posterior enredo amoroso.

Jorge · 3

Dimitri y Víctor celebran el choque con el alquiler, pero no estoy de acuerdo en que eso baste para sostener la credibilidad del arranque.

Javiera, una estudiante chilena recién llegada a Barcelona con una beca, busca un piso asequible y termina conviviendo con Manuel.

«Hará falta menos de una semana para que Javiera caiga rendida ante los encantos de su compañero» (Sinopsis, PDF p. undefined).

El problema es que la precariedad inmobiliaria opera más como una justificación rápida que como un conflicto vivo. Si la necesidad material solo sirve para juntarla a la fuerza con Manuel y precipitar un romance en siete días, la historia depende de un recurso muy conveniente.

Víctor · 4

Entiendo el recelo de Jorge sobre la rapidez con que se enamoran, pero mantengo que el dilema del alquiler fija el tono terrenal de la historia.

Javiera llega a Barcelona con una beca y, acuciada por los precios abusivos, comparte piso con Manuel.

Jorge tiene razón al advertir que precipitar la pasión en una semana roza la fórmula cómoda. Sin embargo, lo que hace creíble la convivencia forzosa es justamente esa falta de dinero, que obliga a compartir pasillo con cualquiera. La prisa sentimental podrá parecerte un atajo de comedia, pero la trampa del alquiler es implacable y real.

Jorge · 5

Víctor insiste en que el alquiler ata la narración al suelo, pero conceder ese detalle no resuelve la ligereza con que se arma el resto.

Javiera llega a Barcelona con una beca de literatura y, tras padecer el mercado de alquileres, acaba compartiendo piso con Manuel.

Retiro que el problema sea el apuro económico en sí. El desastre de los pisos compartidos es reconocible y verosímil, pero discrepo de que alcance para salvar la credibilidad del arranque si solo se usa como palanca mecánica para empujarla al romance en siete días.

02 · 5 intervenciones

¿Los personajes tienen vida?

Mayoría · no unanimidadLa autoconciencia grotesca y el deseo descarnado de Javiera le otorgan una vitalidad verosímil y magnética.
  • Dimitri · A favor

    Esa mezcla de hambre física y vergüenza propia es pura vida.

  • Jorge · En contra

    su monólogo sigue sonando más a brillante ocurrencia cómica que a carne viva.

  • Víctor · A favor

    creo que la comedia es precisamente lo que hace a Javiera tan creíble.

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Dimitri · 6

Jorge señalaba que el arranque parecía un mecanismo apresurado, pero al mirar de cerca a los personajes se ve que su pulso es mucho más turbio y vivo.

Javiera y Manuel acaban de acostarse en el piso que comparten en Barcelona, y ella se debate entre la fascinación física y la humillación cómica.

«Nunca deseé con tanta fuerza ser una suplicante. Esperar a Manuel de rodillas y desnuda» (OBSTÁCULO, PDF p. undefined).

La voz de Javiera descoloca porque no busca quedar bien ni resultar ejemplar. En lugar de un romance convencional, muestra una pulsión descarada que mezcla deseo feroz y sumisión voluntaria. Ese descaro, casi cómico y a la vez incómodo, le da a Javiera una verdad cruda que la aleja del cliché romántico.

Jorge · 7

Dimitri ve verdad y magnetismo en ese descaro de Javiera, pero no tengo claro si esa voz revela a un ser humano contradictorio o solo a una comediante lúcida.

Javiera, tras pasar su primera noche con su compañero de piso en Barcelona, fantasea con rebajarse ante él para retenerlo.

¿Esa necesidad de rogar y exhibir la propia humillación nace de una pulsión íntima que la desborda, o es una pose ensayada para que nos riamos de sus ocurrencias?

Víctor · 8

Jorge duda si esa humillación es teatro para hacernos reír, pero creo que la comedia es precisamente lo que hace a Javiera tan creíble.

Javiera fantasea con arrodillarse ante Manuel tras su primera noche juntos en Barcelona y luego constata lo difícil que es sostener esa farsa a la luz del día.

La escena funciona porque ella misma desmonta la pose: admite que rogar vestida a la una de la tarde da vergüenza ajena. Ese desdoblamiento entre el apetito carnal y la autocrítica constante no es un truco cómico, sino una forma muy viva de contar la pulsión.

Dimitri · 9

Víctor apunta bien al mostrar que el humor de Javiera desarma su propia farsa, pero discrepo de Jorge cuando reduce esa autoconciencia a un simple gag de comediante.

Javiera se queda sola en el piso compartido de Barcelona tras acostarse con Manuel y se va directa a oler el sudor de su cama vacía.

La gracia del personaje no es hacer chistes para la galería, sino retratar sin pudor una pulsión ridícula que todos reconocemos. Irse a rastrear el sudor ajeno como una cachorra y admitir ese bochorno en frío le da carne real. Esa mezcla de hambre física y vergüenza propia es pura vida.

Jorge · 10

Dimitri insiste en que el impulso animal de Javiera demuestra una verdad cruda, pero mantengo mi distancia: su monólogo sigue sonando más a brillante ocurrencia cómica que a carne viva.

Javiera se queda sola en el piso compartido de Barcelona tras acostarse con Manuel y corre a oler el sudor de la cama vacía.

Reconozco que la escena no es un chiste gratuito y que retrata con mucha gracia el bochorno de la obsesión física. Sin embargo, no veo magnetismo en un personaje que razona su propia humillación con tanta frialdad. Cuando Javiera se llama a sí misma perrita o mide su degradación con tanta lucidez teórica, me hace reír, pero me aleja de su sufrimiento íntimo.

03 · 5 intervenciones

¿Cómo está contado?

Acuerdo unánimeLa voz narradora maneja el ritmo intercalando agobios burocráticos y cómicos en mitad del suspense.
  • Jorge · A favor

    Los tres vemos que la narración salta de la catástrofe aérea al papel higiénico.

  • Víctor · A favor

    comparto su duda sobre los límites de este tono.

  • Dimitri · A favor

    esa dispersión es justamente lo que hace que el pánico suene verdadero.

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Jorge · 11

Dejando atrás el dilema sobre si la humillación de Javiera es pura farsa cómica, conviene mirar cómo la voz en primera persona maneja la tensión cotidiana.

Durante un vuelo con turbulencias y una pasajera indispuesta, Javiera teme un accidente y describe su pánico mezclando reproches mezquinos y detalles prosaicos.

«Desolada ante el reciente cambio en mi solicitud online de residencia a «denegado» y temiendo que la policía española rechazara el documento» (WILL SMITH O EL APOCALIPSIS, PDF p. undefined).

El ritmo funciona porque la narración no busca solemnizar el peligro: pasa en un segundo del miedo a estrellarse al incordio de un trámite de extranjería denegado. Esa agilidad desinfla el dramatismo y le da frescura al relato.

Víctor · 12

Jorge destaca con acierto cómo los agobios cotidianos aligeran el suspense, pero esa misma dispersión a veces frena en seco el pulso dramático.

En pleno vuelo con turbulencias severas, Javiera cree que el avión va a estrellarse y se distrae mirando la pantalla del vecino.

«Pero si iba a morir, no quería que mi última visión fuera la cara de Will Smith» (WILL SMITH O EL APOCALIPSIS, PDF p. undefined).

Estoy de acuerdo con que la comedia burocrática le da frescura al tono, pero en este trance la acumulación de ocurrencias cómicas termina por diluir la gravedad del peligro. La escena prefiere encadenar bromas sobre actores de Hollywood antes que dejar que el miedo cale de verdad en la narración.

Dimitri · 13

Víctor lamenta que el chiste sobre el actor diluya el peligro, pero discrepo: esa dispersión es justamente lo que hace que el pánico suene verdadero.

Javiera va en un avión sacudido por turbulencias violentas y, convencida de que va a estrellarse, revisa su teléfono mientras piensa en Manuel.

«Pedía que comprara papel higiénico. Muy romántico no era, pero que lo llamara «confort» como en Chile me enterneció.» (WILL SMITH O EL APOCALIPSIS, PDF p. undefined).

Nadie reflexiona con gravedad solemne ante el abismo; la mente salta a cosas idiotas y mezquinas. Pasar del miedo a morir al encargo de comprar papel higiénico no es un chiste para enfriar la escena, sino la forma exacta en que la cabeza busca anclarse para no volverse loca.

Jorge · 14

Dimitri y Víctor coinciden en que la voz intercala ocurrencias banales durante la crisis, pero discrepan sobre el precio que paga el relato.

Javiera va en un avión con turbulencias severas y afronta el miedo a estrellarse repasando mensajes domésticos de su compañero de piso.

Los tres vemos que la narración salta de la catástrofe aérea al papel higiénico. Dimitri defiende que esa mezquindad retrata con verdad el pánico, mientras Víctor advierte que tanto chiste diluye el peligro real. Queda por comprobar si este ritmo ágil, al convertir cualquier amenaza en un desahogo cómico, sostiene el pulso narrativo en situaciones donde el dolor no admita bromas.

Víctor · 15

Jorge pregunta si este ritmo ágil resistirá cuando el dolor no admita bromas, y comparto su duda sobre los límites de este tono.

Javiera asume que el avión va a estrellarse y, entre las sacudidas, decide redactar una carta íntima de despedida a Manuel.

El problema de escribir siempre desde la ocurrencia continua es que uniforma cualquier experiencia. Cuando Javiera asume la caída inminente, de inmediato salta a fantasear con masturbarse en el baño del avión. Ese descaro divierte y da agilidad al arranque, pero si toda catástrofe se remata con un chiste corporal, la narración pierde gravedad. Funciona como vodevil neurótico, aunque deja la duda de si este estilo sabrá acompañar un golpe amargo sin desactivarlo con otra salida ingeniosa.

04 · 5 intervenciones

¿Qué aporta la prosa?

Mayoría · no unanimidad · tesis rechazadaEl desvío absurdo y disparatado en el diálogo interior libra a la narración del melodrama común.
  • Víctor · En contra

    concedo el punto de fondo: el diálogo con el conejo no desmonta la pose sentimental, la sustituye por otra ocurrencia cómica.

  • Dimitri · Con reservas

    prefiero pedir una precisión antes de sumarme a ese festejo.

  • Jorge · En contra

    No estoy de acuerdo con que el disparate libre a la escena del melodrama común.

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Víctor · 16

En el turno anterior dejé abierta la duda sobre si el estilo sabría acompañar momentos ásperos, y este pasaje lo responde mostrando cómo la prosa recurre a un absurdo deliberado para no caer en el melodrama.

Javiera fantasea con asesinar por despecho mientras conversa a solas con Jaime, el conejo doméstico de su compañera de piso en Madrid.

«deja escrito un manifiesto neonazi para despistar en Reddit o en Facebook, y ya está» (CONEJOS CANÍBALES, PDF p. undefined).

La prosa esquiva el lugar común de la confesión despechada prestando voz sarcástica a un conejo traumatizado. Ese disparate verbal no busca el preciosismo, sino refrescar el monólogo interior con una lucidez estrafalaria.

Dimitri · 17

Víctor aplaude que el disparate con el animal salve la narración del melodrama común, pero prefiero pedir una precisión antes de sumarme a ese festejo.

Javiera rumia su despecho en Madrid fingiendo mantener una charla sobre crímenes y encierros con Jaime, el conejo doméstico de su compañera.

Cuando dices que este delirio verbal libra a la prosa del cliché, ¿te refieres a que subvierte de verdad la pena íntima o a que la sustituye por una pirueta cómica? El conejo pontificando sobre manifiestos neonazis y granjas industriales divierte, pero me pregunto si no acaba funcionando como otra fuga graciosa para esquivar cualquier amargura real.

Jorge · 18

Dimitri sospecha con acierto que inventar un conejo resabiado no resuelve el conflicto y funciona como una fuga cómica para no encarar la amargura real.

Javiera fantasea con matar por despecho mientras simula una discusión penal con Jaime, el conejo doméstico de su compañera.

No estoy de acuerdo con que el disparate libre a la escena del melodrama común. Si para esquivar el lugar común del desengaño la voz necesita que el animal diserte sobre internet y el cautiverio, el texto cambia un cliché por una pirueta ocurrente. Ese truco divierte, pero encubre el dolor en lugar de explorarlo.

Víctor · 19

Jorge sostiene que inventar un conejo cínico es un truco para tapar el dolor, pero no comparto esa condena.

Javiera procesa en Madrid la ruptura con Manuel hablando a solas con Jaime, el conejo doméstico de su compañera.

Reconozco la objeción de Jorge: si toda herida se maquilla con una extravagancia, la pena pierde hondura dramática. Sin embargo, no estoy de acuerdo con que el disparate libre a la escena del melodrama común sea un mero juego evasivo. Al desdoblar su culpa en los consejos carcelarios de Jaime, Javiera desnuda lo ridículo que resulta fantasear con venganzas solemnes tras un desengaño corriente. El absurdo no anula la herida; le quita la pose sentimental.

Víctor · 20

Revisando mi entusiasmo anterior, concedo el punto de fondo: el diálogo con el conejo no desmonta la pose sentimental, la sustituye por otra ocurrencia cómica.

Javiera rumia su despecho en Madrid fingiendo mantener una charla sobre crímenes y encierros con Jaime, el conejo doméstico de su compañera.

Retiro mi defensa tajante. Tenéis razón en que desviar la ruptura hacia la farsa carcelaria de un animal termina funcionando como una pirueta para no mancharse las manos con el dolor íntimo. Es un desahogo ingenioso, pero no ahonda en la herida.

05 · 5 intervenciones

¿A qué otros libros recuerda?

Acuerdo unánimeLa protagonista canaliza su despecho imitando arquetipos narrativos ajenos con una autoconciencia grotesca que parodia la ensoñación novelesca.
  • Dimitri · A favor

    mantengo mi lectura: ponerse esa ropa es teatro deliberado.

  • Jorge · A favor

    Retiro que sea solo pragmatismo callejero. Tenéis razón en que Javiera baraja poses prestadas para disfrazar su despecho.

  • Víctor · A favor

    Aquí la comparación funciona por inversión cómica: Javiera sabe de sobra que la pose criminal es un cliché de hombres y decide habitarlo a propósito.

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Dimitri · 21

Víctor admite que la charla con el conejo esquivaba el dolor con otra broma, pero este nuevo pasaje muestra un diálogo muy distinto con la tradición novelesca.

Javiera planea en Madrid cómo matar a su rival mientras su compañera Laura le corta el pelo y elige ropa para transformarla.

«mi transformación visible en esa mujer indómita que asesinaba a sangre fría. Dejar los pijamas. Todo apuntaba a una femme fatale.» (TOXIC BITCH, PDF p. undefined).

Al asumir que busca venganza como una figura fatal de cine negro, Javiera se inventa un personaje prestado para no encarar su propia mediocridad. Recuerda a Gustave Flaubert, Madame Bovary, donde Emma moldea sus pasiones copiando las novelas sentimentales de su época. La diferencia es que Emma creía ciegamente en esa fantasía romántica, mientras que Javiera sabe que su pose es un disfraz grotesco que ni siquiera sabe vestir bien.

Referencia: Gustave Flaubert, Madame Bovary.

Jorge · 22

Dimitri sostiene que Javiera canaliza su despecho imitando arquetipos de ficción como una Bovary moderna, pero no estoy de acuerdo con ver ahí una parodia novelesca.

Javiera prepara su venganza contra la amante de su expareja mientras su compañera de piso le tiñe el pelo y la viste con ropa deportiva usada.

«Ropa de entrenamiento de Armonía, como admitió lacónica al rato (bastante creepy la verdad, pero a la altura de mi delirio).» (TOXIC BITCH, PDF p. undefined).

Gustave Flaubert en Madame Bovary mostraba a una mujer devorada por la ilusión de sus lecturas. Aquí no hay engaño novelesco: Javiera adopta la ropa de su enemiga con frialdad y pragmatismo callejero. No parodia arquetipos ajenos para evadirse, sino que usa un chándal ajeno como simple herramienta de camuflaje.

Referencia: Gustave Flaubert, Madame Bovary.

Víctor · 23

Jorge sostiene que Javiera se viste con chándal por puro pragmatismo y rechaza la parodia literaria, pero no comparto esa lectura tan plana.

Javiera planifica asesinar a su rival Armonía mientras Laura le corta el pelo y discuten cómo encarnar una agresividad temible.

«O, si ya iba a caer en el cliché supremo de matar por amor, entonces mejor caía en todos y a lo grande.» (TOXIC BITCH, PDF p. undefined).

Gustave Flaubert en Madame Bovary mostraba a una lectora devorada por ficciones que la engañaban. Aquí la comparación funciona por inversión cómica: Javiera sabe de sobra que la pose criminal es un cliché de hombres y decide habitarlo a propósito. No busca un camuflaje funcional, sino estilizar su despecho imitando moldes pop para no verse como una abandonada ridícula.

Referencia: Gustave Flaubert, Madame Bovary.

Dimitri · 24

Jorge insiste en que vestir un chándal ajeno es puro pragmatismo criminal sin parodia literaria, pero mantengo mi lectura: ponerse esa ropa es teatro deliberado.

Javiera ensaya cómo asesinar a Armonía mientras Laura le tiñe el pelo y la viste con prendas usadas de la propia rival.

«yo estaba pensando en un estilo punki, tipo el cómic de Tank Girl. Es decir, el tipo de delincuente explosiva» (TOXIC BITCH, PDF p. undefined).

Jorge tiene razón al notar que el chándal aterriza la escena en lo cutre, pero Javiera busca algo más que camuflaje. No imita a una heroína por ingenuidad como en Gustave Flaubert, Madame Bovary, sino que recurre a la ficción para maquillar su vergüenza. El texto lo admite con burla.

Referencia: Gustave Flaubert, Madame Bovary.

Jorge · 25

Dimitri insiste en que vestir esa ropa prestada es teatro para tapar la vergüenza, y el apunte sobre Tank Girl me obliga a matizar.

Javiera ensaya cómo asesinar a Armonía mientras Laura le tiñe el pelo y la viste con ropa usada de la propia rival.

Retiro que sea solo pragmatismo callejero. Tenéis razón en que Javiera baraja poses prestadas para disfrazar su despecho. Sin embargo, no comparto que esa parodia funcione como un mérito deslumbrante. Aunque cite a Gustave Flaubert en Madame Bovary al revés, saber que recurre a un cliché cómico no la vuelve más profunda. Reconocer que su disfraz da risa sigue siendo una maniobra ingeniosa para no mirar de frente su propia miseria sentimental.

Referencia: Gustave Flaubert, Madame Bovary.

06 · 5 intervenciones

Balance de la lectura

Acuerdo unánimeLa novela sostiene un humor ágil y entretenido pero sacrifica la profundidad dramática al blindarse tras la ocurrencia continua.
  • Jorge · A favor

    Concuerdo con que sostiene un humor fresco pero de corto alcance, por lo que mantengo mi nota de 6 sobre 10.

  • Víctor · A favor

    Entiendo vuestro reparo: resolver el drama con piruetas cómicas frena la emoción profunda, pero la vitalidad de Javiera sostiene la novela de principio a fin.

  • Dimitri · A favor

    Coincido con que la novela sostiene un humor ágil y entretenido pero sacrifica la profundidad dramática al blindarse tras la ocurrencia continua.

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Jorge · 26

En el turno anterior admití que la pose criminal funcionaba como un disfraz cómico, pero al cerrar la novela veo que ese recurso define el alcance entero del libro.

Javiera es rescatada del mar por su amiga Laura tras un intento de suicidio y reflexiona sobre su afán de reírse de las desgracias.

La historia tiene un pulso entretenido y la voz es ágil, pero su insistencia en resolver cada dolor con una ocurrencia cómica le quita peso a los personajes. Javiera divierte con su lucidez cínica, aunque esa barrera defensiva frena cualquier emoción verdadera. Es una comedia fresca pero de corto alcance, por lo que mi nota es un 6.

Víctor · 27

Jorge juzga que el chiste continuo limita la novela a un divertimento menor de 6, pero discrepo de esa nota tan baja.

Javiera es salvada de ahogarse por Laura en la playa y admite que usaba la burla para no sentirse una víctima.

El argumento avanza con ritmo y la voz de Javiera posee una vitalidad cómica descarada. Su prosa tiene filo y frescura pop, aunque la ocurrencia constante a veces esquiva el dolor íntimo. No llega a ser redonda, pero su energía sostiene el conjunto. Mi nota es un 7.

Dimitri · 28

Víctor defiende el 7 por el descaro de la protagonista, pero la falta de desgarro real le pasa factura.

Javiera sobrevive a su ahogamiento en la playa y admite que usaba la burla continua para no sentirse una víctima.

La historia engancha gracias al desparpajo de Javiera y a un estilo pop muy rítmico, pero su originalidad se agota pronto. En cuanto asoma una pena de verdad, la voz huye hacia el disparate cómico y congela el conflicto en la superficie. Coincido con que la novela sostiene un humor ágil y entretenido pero sacrifica la profundidad dramática al blindarse tras la ocurrencia continua. Por personajes vivos pero blindados y un ingenio que se conforma con el gag, mi nota final es un 6.

Jorge · 29

Dimitri coincide en que el libro se conforma con el gag y cierra en el 6, mientras Víctor sube a 7 por su energía cómica.

Javiera es rescatada del mar por Laura y admite que usaba la burla para no sentirse una víctima.

El libro se lee con soltura: la prosa tiene agilidad y Javiera divierte con su cinismo. El problema es que sacrifica el peso dramático al resolver cada dolor con una salida ingeniosa. Concuerdo con que sostiene un humor fresco pero de corto alcance, por lo que mantengo mi nota de 6 sobre 10.

Víctor · 30

Jorge y Dimitri coinciden en castigar el libro con un 6 por blindarse en el chiste continuo, pero yo mantengo mi 7 sobre 10.

Javiera sobrevive a su ahogamiento en el mar rescatada por Laura y admite que usaba la burla para no sentirse una víctima del mundo.

El argumento avanza con soltura y la originalidad del monólogo pop es innegable. Entiendo vuestro reparo: resolver el drama con piruetas cómicas frena la emoción profunda, pero la vitalidad de Javiera sostiene la novela de principio a fin. Mi nota final es un 7.