Análisis de métrica: cuenta las sílabas de tus versos

12 de febrero de 2026 · Víctor Balcells

Contar las sílabas de un verso no es contar las sílabas de las palabras. Entre la gramática y la métrica hay tres reglas que lo cambian todo, y una herramienta abajo para que no tengas que aplicarlas a mano.

Pega tu poema y mide

Sin cuenta, sin registro y sin enviar nada a ningún servidor: el cálculo ocurre en tu navegador.

Herramienta interactiva para contar las sílabas métricas de cada verso de un poema, aplicando sinalefa y ley del acento final. Requiere JavaScript.

Las tres reglas que separan la gramática de la métrica

Si cuentas «Verde que te quiero verde» palabra por palabra te salen ocho sílabas y aciertas. Pero en cuanto un verso junta vocales, el cómputo se separa. Estas son las tres reglas que aplica la herramienta.

1. La sinalefa: dos vocales que suenan como una

Cuando una palabra termina en vocal y la siguiente empieza por vocal, las dos se pronuncian en una sola emisión de voz y cuentan como una sílaba. En «y estoy a la mitad de otro cuarteto» hay dos sinalefas —y_estoy y de_otro— y por eso lo que gramaticalmente son trece sílabas se quedan en once.

La h inicial es muda y no interrumpe la sinalefa: «está_hecho» se une igual que si la hache no estuviera.

2. La ley del acento final

La medida de un verso se cuenta hasta la última sílaba tónica, y a partir de ahí se compensa:

  • Si el verso acaba en palabra aguda, se suma una sílaba.
  • Si acaba en palabra llana, no se suma ni se resta.
  • Si acaba en palabra esdrújula, se resta una.

Por eso «y responde el ruiseñor» es octosílabo aunque al contar salgan siete: la última palabra es aguda.

3. Diptongo, hiato y triptongo

Dentro de una misma palabra, dos vocales seguidas pueden ir juntas o separadas. Dos vocales fuertes hacen hiato y cuentan dos: po-e-ta. Una débil con tilde también rompe el diptongo: pa-ís, ba-úl, rí-o. En cambio cie-lo o cuar-te-to mantienen su diptongo y cuentan una.

Cómo se llaman los versos según su medida

Los versos de ocho sílabas o menos son de arte menor; los de nueve o más, de arte mayor. Estos son los nombres que verás en la herramienta:

  • Heptasílabo (7) — la mitad ligera de la lira y la silva.
  • Octosílabo (8) — el metro del romance y la copla, el más popular del español.
  • Endecasílabo (11) — el verso del soneto, importado de Italia en el siglo XVI.
  • Alejandrino (14) — dos hemistiquios de siete, con cesura en medio.

Cuando el poeta cuenta distinto

La sinalefa admite criterio. Un poeta puede romperla a propósito para ganar una sílaba, y eso se llama dialefa: es una licencia legítima, no un error. Al revés también ocurre: la sinéresis junta en una sílaba lo que la gramática separaría.

Por eso la herramienta te muestra la operación completa si pasas el ratón por encima de cada número: cuántas sílabas gramaticales había, cuántas sinalefas se restaron y qué ajuste impuso el acento final. Si no estás de acuerdo con el resultado, verás exactamente en qué punto discrepáis.

Medir mientras escribes, no después

Contar sílabas verso a verso está bien para analizar un poema terminado. Escribiéndolo, lo que hace falta es ver la medida mientras el verso se forma, y darse cuenta de que el tercero se ha ido a doce antes de haber escrito el cuarto.

Eso es la pestaña Lírica del editor de Style Optimizer. Escribes en el editor normal y, con el poema delante, tienes al lado el perfil métrico: una barra por verso con su medida, la cinta de rima en color, y los versos que se salen del patrón marcados. No hay que copiar y pegar nada: el análisis se hace sobre lo que estás escribiendo.

Sobre esa base algorítmica —los números que acabas de ver, calculados en JavaScript— la Lírica añade una capa de lectura: encabalgamientos, figuras retóricas señaladas sobre el texto, y una explicación verso a verso cuando la pides. Ahí sí interviene la inteligencia artificial, pero nunca para contar: los números vienen siempre del cálculo, porque los modelos de lenguaje se equivocan contando sílabas.

Abre la Lírica y pruébala con un poema tuyo. Con una cuenta gratuita guardas los análisis y los recuperas cuando vuelvas.

Y si escribes poesía, esto también te sirve

  • Encajar en un molde. Le dices a la Lírica que quieres un soneto y te propone cómo llevar tu poema a esa forma, verso a verso.
  • Tu voz autoral. Un informe sobre la huella estilística de tus poemas: qué tradiciones tocas, con qué poetas tienes afinidad y por qué.
  • El Cerebro. Si tienes un poemario en marcha, conecta todos los poemas entre sí y encuentra los temas que se repiten sin que te hayas dado cuenta, los ecos entre unos y otros, y hasta un orden posible para el libro.
  • Oráculos narrativos. Tarot e I Ching aplicados a la escritura, para cuando un poema se atasca y hace falta una imagen que lo desbloquee.

Si lo que buscabas era otra cosa, tenemos herramientas hermanas: el detector de esquema de rima y el analizador de poemas completo.